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  • María Chanel Juárez Ramírez

¿Animales con doble vida?

A que no imaginabas que hay animales con dos tipos de vida, tal vez ya los conoces y hasta has tenido contacto con ellos, o bien viven cerca de ti. Hablamos de los anfibios (del griego amphi “ambos” y bio “vida”), que son un grupo de animales vertebrados con un ciclo de vida bifásico, esto significa que tienen una etapa larvaria y una adulta. En donde la larva es acuática y el adulto terrestre o semiacuático, aunque esto no es una regla si se cumple en la mayor parte de las especies.


Estos animales por lo general tienen la piel delgada y muy permeable, lo que los hace vulnerables a la pérdida de agua; su temperatura corporal depende del medio, tienen poca capacidad de movimiento y alta fidelidad con su ambiente. Es por eso que para evitar perder agua del cuerpo viven en lugares con altos niveles de humedad, ya sea cerca de cuerpos de agua o bien en lugares con muchos árboles, además de tener actividad nocturna.


Los anfibios se clasifican en tres clases: los anuros (ranas y sapos), los caudados (salamandras o tlaconetes) y los cecilidos (cecilias) (ver figura 1). Es muy común que las ranas y los sapos sean confundidos, sin embargo, es importante mencionar algunas diferencias: las ranas tienen enormes patas traseras, piel lisa, cuerpos cortos, sin cola en etapa adulta, ojos muy grandes y además los machos tienen la capacidad de cantar para “conquistar” a las hembras; por otra parte, los sapos que tienen las extremidades más cortas, es por eso que sus saltos son más pequeños, tienen la piel rugosa y unas enormes glándulas parótidas. Las cecilias son organismos con estilo de vida fosorial, lo que significa que viven bajo la tierra, su cuerpo es muy parecido a la de las lombrices, largo y anillado, no tienen patas y sus ojos son de tamaño reducido.



Figura 1. Diferentes clases de anfibios. A. Rana de hojarasca decorada (Craugastor decoratus). B. Sapo cresta grande (Incilius cristatus). C. Tlaconete negro (Pseudoeurycea melanomolga). D. Cecilia mexicana (Dermophis mexicanus). Foto A, B y C por María Chanel Juárez Ramírez. Foto D por Arístides García Vinalay.




A pesar de ser totalmente inofensivos, la mala información ha creado innumerable cantidad de mitos y creencias que provocan temor a la gente, incluso algunas especies son consideradas venenosas y/o malignas para el ser humano, lo que causa que en muchas ocasiones maten a estos animales. Lejos de estas creencias, los anfibios son importantes en la cadena alimenticia, ya que son depredadores de muchos insectos, además de ser alimento de otros animales como serpientes y aves.


Finalmente, es importante mencionar que la mayoría de las especies de anfibios enfrentan un panorama crítico para su conservación, ya que cerca de la mitad de especies que habitan en el país se encuentran en riesgo de desaparecer, principalmente por la destrucción de su hábitat. Es por eso que es importante cuidar a estos animalitos, tratar de no molestarlos ni matarlos cuando nos encontremos con alguno de ellos, ya sea en paseos por el bosque o incluso en la casa, y crear conciencia sobre el cuidado de su hogar que también es el nuestro.



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